Cómo estamos adaptando a Poppy a una casa con dos gatas adultas

 

Hace poco llegó Poppy a casa.

Hace poco llegó Poppy a casa. Una pequeña carey de tres meses, cariñosa, inteligente, obsesionada con la comida… y con la energía de un pequeño trueno ⚡😹

Pero Poppy no llegó a una casa vacía. Aquí ya vivían Jade y Luna, dos gatas adultas con personalidades completamente diferentes. Jade es tranquila, sociable, cariñosa y muy habladora. Para mi sorpresa, aceptó a Poppy bastante rápido. Luna es curiosa, activa, muy inteligente y mucho más selectiva con el contacto. Antes de la llegada de Poppy dormía sobre mi pecho y, a día de hoy, todavía no la acepta del todo.

Y precisamente por eso he querido contar nuestra experiencia. Porque cuando llega un nuevo gatito a casa, no todos los gatos reaccionan igual.

No hay dos adaptaciones idénticas. Y respetar los tiempos de cada gato también es una forma de cuidar.

Poppy, gatita carey de tres meses, durante su adaptación con dos gatas adultas
La llegada de Poppy a casa.

Lo que pensé al principio: “Es tan pequeña que no habrá problema” 


Cuando Poppy llegó a casa tenía solo tres meses y yo pensé algo que probablemente pensarían muchas personas: “Es tan bebé… no creo que haya problema.” Por eso no la separé de Jade y Luna al llegar.
En mi cabeza, Poppy era una gatita pequeña, cariñosa y juguetona. No imaginé hasta qué punto

 su llegada podía cambiar la dinámica de una casa donde ya vivían dos gatas con sus propias rutinas. Pero muy pronto descubrí algo: que Poppy fuera pequeña no significaba que Jade y Luna fueran a vivir su llegada de la misma manera.

Jade, con su carácter tranquilo y sociable, la aceptó bastante rápido. Luna reaccionó de otra forma. Para ella, la llegada de Poppy supuso un cambio mucho mayor y todavía hoy sigue necesitando tiempo para aceptarla del todo.

Nosotras vemos un bebé. Ellas pueden ver un cambio enorme en su territorio, sus rutinas y su relación con nosotras.

Y sí, si volviera atrás, probablemente haría algunas cosas de otra manera. No lo cuento para dar una imagen de convivencia perfecta, sino porque esta también es nuestra experiencia real.

A veces aprendes después de tomar una decisión. Y observar lo que ocurre a partir de ahí también forma parte de cuidar


Jade y Luna: dos reacciones completamente diferentes 🐱🐱

Una de las cosas que más me ha sorprendido de la llegada de Poppy es ver cómo dos gatas que viven en la misma casa pueden reaccionar de formas totalmente distintas.

Jade la aceptó bastante rápido. Es una gata cariñosa, sociable, tranquila y muy habladora. Observó a Poppy, se adaptó a su presencia y, en poco tiempo, parecía haber asumido que aquella pequeña carey venía para quedarse.

Jade, gata adulta adoptada, tranquila y sociable, durante la adaptación de Poppy
Jade aceptó a Poppy bastante rápido


Con Luna ha sido diferente. Es curiosa, activa, muy inteligente y bastante selectiva con el contacto físico. Antes de que llegara Poppy tenía una costumbre muy especial conmigo: dormía sobre mi pecho. Desde la llegada de la pequeña, eso cambió, y reconozco que verlo me hizo pensar mucho.

Luna, gata adulta curiosa e inteligente, durante el proceso de adaptación a la llegada de Poppy
Luna todavía necesita tiempo para aceptar a Poppy


Porque a veces nos centramos tanto en cómo está el nuevo gato que podemos olvidar algo importante: el gato que ya vivía en casa también está atravesando un cambio.

Luna no eligió que llegara Poppy. No sabía quién era aquella pequeña gata llena de energía y tampoco podía entender que, de repente, algunas rutinas de casa iban a cambiar. A día de hoy todavía no la acepta del todo. Hay momentos mejores y otros más tensos, y estoy aprendiendo a observarlas sin esperar que su relación avance al ritmo que yo quisiera.

Jade no es “más buena” por haberla aceptado rápido. Y Luna no es “mala” por necesitar más tiempo.

Simplemente son diferentes. Y esta experiencia me está recordando algo que considero esencial también cuando cuido animales de otras familias: no comparar sus reacciones, no forzar sus tiempos e intentar comprender qué necesita cada uno.


Poppy: un pequeño trueno que llegó para cambiarlo todo ⚡🐾

Poppy tiene tres meses y una energía que parece no acabarse nunca. Juega, corre, salta, investiga cada rincón y tiene muchísimo carácter. Es cariñosa, muy inteligente y también bastante decidida, especialmente cuando hay comida de por medio 😹

Porque Poppy no solo quiere comerse su comida. También intenta quitarles la suya a Jade y Luna. Para ella todo parece un juego, una aventura o una nueva oportunidad para explorar, pero para las otras dos no siempre es así.

Poppy busca juego constantemente: se acerca, insiste, corre detrás de ellas y tiene esa intensidad de una gatita de tres meses que todavía está aprendiendo a convivir con dos gatas adultas.

A veces el nuevo gato no tiene “mala intención”. Simplemente tiene una edad, una energía y unas necesidades completamente diferentes.

Poppy no entiende por qué Luna no siempre quiere jugar, y Luna no tiene por qué soportar constantemente la intensidad de Poppy. Yo estoy en medio, observando, aprendiendo y buscando la manera de respetar las necesidades de las tres.

Porque convivir no significa hacer exactamente lo mismo. También significa tener espacio para ser diferentes.


Lo que estoy haciendo ahora para mejorar la convivencia 🐾

Como no hice una presentación gradual desde el principio, ahora intento fijarme mucho más en cómo se siente cada una. No busco que Jade, Luna y Poppy hagan todo juntas, ni espero que se conviertan en mejores amigas de un día para otro. Estoy aprendiendo a dar espacio a sus diferencias.

Con Poppy intento canalizar toda esa energía con juego, porque un pequeño trueno de tres meses necesita correr, perseguir, saltar y gastar energía ⚡😹 Con Luna intento respetar más sus momentos y no forzar acercamientos con Poppy. Y con Jade observo cómo mantiene ese carácter tranquilo y sociable que tanto la define.

También presto especial atención a un tema que en esta casa es bastante serio: la comida 😹 Jade está obsesionada con comer. Poppy también. Y Poppy, además, considera que el plato de sus hermanas forma parte del menú.

Así que intento estar pendiente para que cada una pueda comer con tranquilidad y para que la pequeña no convierta cada comida en una operación especial 🕵️‍♀️🐱

Mejorar la convivencia no consiste en obligarlas a compartirlo todo. Consiste en observar dónde aparecen las tensiones, respetar sus diferencias y ajustar pequeñas cosas en el día a día.

Todavía estamos en proceso y yo sigo aprendiendo. Precisamente por eso quiero compartir nuestra experiencia tal como es: sin una convivencia perfecta, sin gatos de manual, con tres personalidades distintas y mucho que aprender por el camino.


Lo que haría diferente si volviera al primer día 🐱❤️

Si pudiera volver al día en que Poppy llegó a casa, hay algo que haría diferente: no pensaría que, por ser tan pequeña, la adaptación iba a ser necesariamente fácil.

Probablemente prepararía su llegada de una forma más gradual, dando a Jade y Luna más tiempo para acostumbrarse poco a poco a su olor, su presencia y toda esa energía de pequeño trueno que venía con ella ⚡😹 También observaría desde el principio no solo a Poppy, sino especialmente a las gatas que ya vivían en casa.

La llegada de un nuevo gato no empieza solo con quien llega. También cambia la vida de quienes ya estaban.

¿Significa eso que ahora todo está mal? No. Jade la ha aceptado muy bien, Luna sigue necesitando tiempo y Poppy continúa aprendiendo dónde están los límites de sus hermanas… aunque a veces parezca que esos límites le interesan bastante poco 😹

Yo también sigo aprendiendo. No puedo cambiar cómo hicimos el primer día, pero sí puedo observar lo que ocurre ahora y adaptar pequeñas cosas para intentar que las tres estén mejor.

Cuidar también es reconocer cuando harías algo diferente y aprender de la experiencia.


Lo que esta experiencia me está enseñando como cuidadora 🐾

La llegada de Poppy no solo ha cambiado la convivencia en casa. También me está haciendo observar todavía más algo que considero fundamental cuando cuido a otros animales: cada uno necesita ser mirado de forma individual.

Jade me ha enseñado que algunos gatos pueden aceptar un cambio con bastante rapidez. Luna me recuerda que necesitar tiempo, distancia y espacio también es completamente válido. Y Poppy… bueno, Poppy me recuerda cada día que tres meses, cuatro patas y muchísima personalidad pueden revolucionar una casa entera ⚡😹

Como cuidadora, no espero que todos los gatos vengan a recibirme, que quieran que los toque o que jueguen conmigo. Tampoco pienso que un gato sea antipático porque prefiera observarme desde lejos.

Intento conocer quién tengo delante, observar, respetar y entender qué necesita para sentirse lo más seguro posible.

Porque cuidar no siempre significa hacer más. A veces significa saber cuándo acercarse y cuándo dar espacio.

Nuestra adaptación todavía no ha terminado. Luna sigue necesitando tiempo, Poppy sigue aprendiendo y Jade continúa siendo Jade… tranquila, sociable, habladora y pendiente de cualquier ruido que pueda significar comida 😹

Yo seguiré compartiendo lo que nos funciona, lo que no y todo lo que vaya aprendiendo por el camino.

Sin perfección. Sin gatos de manual. Solo convivencia real. ❤️


Trini
Cuidadora de mascotas en Girona
Gats i Gossos Girona 🐾

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